Santo Domingo
6 de marzo de 2013
Su Excelencia
Lic. Danilo Medina
Presidente Constitucional de la
República Dominicana
Su Despacho
Excelentísimo Lic. Medina:
“Toda sociedad tiene el derecho inalienable de saber la verdad de lo ocurrido, así como los motivos y las circunstancias en la cuales los crímenes aborrecibles fueron cometidos, a fin de evitar una reiteración de estos hechos en el futuro. Al mismo tiempo nada puede impedir a los familiares de las víctimas conocer lo sucedido a sus parientes más cercanos”. “El deber de investigar hechos de este tipo persiste mientras exista incertidumbre acerca del destino de la persona que ha desaparecido”. “Aún en el caso hipotético de que las personas individualmente responsables de crímenes de esta índole no pueda recibir en determinadas circunstancias un castigo legal, el Estado está obligado a utilizar los medios a su disposición para informar a los familiares de la suerte corrida por las víctimas y, si estas han sido asesinadas, de la ubicación de sus restos”. Estos son algunos de los resultados de fallos importantes y trascendentales emitidos tanto por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos como de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
La dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina fue una de las más largas y sanguinarias de todas las que padecieron los pueblos latinoamericanos durante el Siglo XX. Además, tiene ese período un rasgo característico particular: Cincuenta años después del ajusticiamiento del dictador, el oprobioso régimen que Trujillo fundó y presidió no ha sido objeto de una calificación jurídico-política de parte de una instancia oficial dominicana que –reivindicando, entre otros, el derecho a la memoria histórica, el derecho a la verdad, y el derecho a la justicia- deje para la posteridad una historia oficial –una narrativa única e innegable- que sirva de faro y guía para las futuras generaciones de dominicanos y dominicanas, de forma tal que nunca más pueda repetirse en nuestro país un régimen tan aberrante
Ante el sufrimiento, la impunidad, las frustraciones y tantas expectativas diversas no satisfechas, de parte de las víctimas, de sus familiares y aliados solicitamos y firmamos por la creación de la Comisión de la Verdad, con el objetivo de que se encargue de efectuar, mediante una metodología objetiva y transparente, que tenga la tarea de investigar, registrar y tipificar –de naturaleza jurídico-política- las violaciones de derechos humanos cometidos por la Dictadura de Rafael L. Trujillo Molina, que aún hoy -50 años después de finalizada la infame era de terror- marcan la vida nacional, en particular, por la impunidad total de que éstos han gozado y las consecuencias negativas que la impunidad genera para las relaciones socioculturales de una comunidad, el establecimiento de instituciones democráticas genuinas, efectivas y transparentes y el desarrollo de una democracia de valores basada en un profundo respeto –tanto en las leyes como en su aplicación- de los derechos humanos. Solamente así podremos estar seguros de que NUNCA MAS en la República Dominicana se repetirá un régimen tan aberrante.