
En 1924, como parte del acuerdo de desocupación, se celebraron elecciones y ganó el General Horacio Vásquez. Las fuerzas de ocupación dejaban el país controlado por una Guardia Nacional que en 1921 cambió de nombre y pasó a denominarse Policía Nacional, creada a imagen y semejanza de la Infantería de Marina de los Estados Unidos, e integrada por dominicanos de la peor especie, cuya misión había sido masacrar las fuerzas patrióticas que se levantaron contra la intervención.
En 1927 el jefe de la Policía era el coronel Rafael Leonidas Trujillo, ascendido a general de brigada por el presidente Vásquez en ocasión de un nuevo cambio de nombre de ese cuerpo castrense, que en lo adelante pasó a denominarse Ejército Nacional.
La corrupción administrativa, las luchas internas del partido de Vásquez, su decisión de repostularse y una situación económica difícil como reflejo de la depresión norteamericana de 1929 crearon una seria inestabilidad política que fue aprovechada por Trujillo. Dueño ya de una fortuna mal habida a través de corrupción en el Ejército, Trujillo intrigó a través de los norteamericanos presentándose como la salida de fuerza para evitar el retorno a una situación de anarquía similar a la que vivió el país desde la desaparición de Ulises Hereaux hasta 1916.
Con el fin de derrocar al gobierno de Vásquez, surgió el Movimiento Cívico, encabezado por Rafael Estrella Ureña junto con Trujillo, jefe del ejército en quien el presidente Vásquez confió hasta el último minuto.
Vásquez fue derrocado el 23 de febrero de 1930 y el poder fue asumido por Estrella Ureña. Pronto Trujillo revelaría sus aspiraciones a la presidencia de la república con el apoyo de los norteamericanos, que veían en él una garantía a los intereses de los Estado Unidos en el país.